La resonancia que se siente a la hora de callar lo que guardamos, ya sea opiniones o problemas e incluso inquietudes, es una sensación de anhelo incansable en las cuerdas vocales y el corazón palpitando a mil por hora y la vivencia de inquietud, peso, temor, cual si fuese una alarma muda.
Siempre es más fácil mantener tu voz sofocada antes que buscar liberarla, ya que nuestra persona nos hace sobre pensar miles de posibilidades que podría provocar el hablar. La sociedad es el mayor factor de esto, compartimos cosas a personas que creemos que nos van a brindar su atención para ayudarnos, y muchas veces no es así al darnos cuenta de que hay pocos seres que se preocupen de los asuntos de los demás, ya sea brindarle ánimos.
Esto nos lleva cerrarnos a nosotros mismo y pensar que la solución sería no hablar ante temas que nos inquietan, aunque es confuso ya que miles de personas aconsejan el hablar como una liberación, pero igual callarnos.
Talvez por eso se me hace más preferible el no contar nada.
Si te llegaste a sentir identificado/a la solución no sería hundirte en el silencio, aunque te lo diga yo, una persona que en estos momentos lo está haciendo, sé que no sería la persona indicada, una frase que resume todo este tema y que creo que todo el mundo debe haber escuchado ser mencionada es "si te guardas todo en algún momento no vas a aguantar y vas a terminar explotando", una observación más sería que los problemas que tengamos por más mínimo que sea, si a nuestra persona nos causa malestar es un problema igual de importante que otros, lo menciono ya que cuando contamos alguna inquietud a otra persona a veces son considerados insignificantes. En fin, el silencio sería un refugio, pero también puede convertirse en una carga.

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